¿Cómo saber si tengo roedores en casa?

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A veces no hace falta verlos para saber que están ahí. Ruidos por la noche, huellas en rincones olvidados o pequeños destrozos pueden darnos pistas de que los roedores se han instalado en casa o en el jardín.

En este artículo te ayudamos a identificar señales comunes, distinguir entre tipos de roedores y entender cuándo actuar para mantener el equilibrio de tu espacio sin alterar la vida que lo rodea.

Señales que indican la presencia de roedores

Los roedores suelen ser discretos, pero dejan rastros fáciles de reconocer si sabemos dónde mirar. Estas son algunas de las pistas más comunes que podrías encontrar en casa:

  • Ruidos de arañazos en paredes, techos o muebles, sobre todo por la noche.
  • Marcas de dientes en madera, plástico o cables.
  • Excrementos pequeños en esquinas, cajones o junto a alimentos.
  • Huellas o rastros de grasa en zócalos y zonas de paso frecuente.
  • Olor penetrante a orina, similar al amoníaco.
  • Restos de nidos construidos con papel, tela o vegetación.

Observar con detalle estos signos puede ayudarte a detectar su presencia incluso antes de verlos.

¿Tengo una visita puntual o un problema serio?

No todas las presencias de roedores significan una infestación. En algunos casos, puede tratarse de una visita aislada. Pero si los indicios se repiten o intensifican, es momento de actuar. Así puedes valorar el nivel de situación:

Presencia leve:

  • Algún excremento aislado
  • Ruidos ocasionales en la noche
  • Alguna mordedura en plástico o cartón
  • Sin daños materiales visibles

Infestación activa:

  • Excrementos en varios puntos de la casa
  • Ruidos constantes, incluso durante el día
  • Daños materiales visibles (cables mordidos, alimentos contaminados)
  • Presencia de madrigueras o nidos

Detectarlo a tiempo es clave para evitar una proliferación rápida.

Diferencias entre ratones, ratas y otros roedores

Identificar qué tipo de roedor tienes cerca puede ayudarte a entender su comportamiento y actuar de forma más efectiva. Aquí te resumimos los más comunes:

Ratón gris o doméstico (Mus musculus domesticus)

Aspecto físico: es pequeño, con orejas grandes y un pelaje que puede variar entre marrón claro y gris oscuro. Su vientre suele ser más claro que el resto del cuerpo. Sus excrementos son diminutos, con forma parecida a granos de arroz.

Tamaño: mide entre 15 y 19 cm incluyendo la cola, y su peso suele estar por debajo de los 30 gramos.

Alimentación: es omnívoro y muy adaptable; consume todo tipo de restos alimentarios, cereales, semillas o incluso cartón y papel.

Hábitat: vive tanto en entornos urbanos como rurales. Es habitual encontrarlo en cocinas, trasteros, almacenes, graneros y otros espacios interiores cálidos y con acceso a comida, aunque también puede habitar al aire libre.

Ratón de campo (Apodemus sylvaticus)

Aspecto físico: su pelaje varía del grisáceo al rojizo, con el vientre blanco. A primera vista puede parecerse al ratón doméstico, aunque su coloración suele ser más viva y su mirada algo más expresiva.

Tamaño: similar al del ratón común, aunque con una cola cuya longitud puede oscilar entre los 4 y los 10 cm, según la población y el entorno.

Alimentación: es omnívoro y muy activo. Se alimenta de frutos, semillas, insectos y flores. En otoño tiene la costumbre de recolectar y almacenar comida para los meses fríos, lo que lo hace más visible en jardines o espacios abiertos.

Hábitat: se encuentra principalmente en medios rurales, zonas de campo, lindes de bosques o huertos. Sin embargo, en épocas frías o de escasez de alimento puede acercarse a construcciones cercanas o almacenes.

Rata parda (Rattus novergicus)

Aspecto físico: es un roedor grande y de cuerpo robusto. Su pelaje es marrón grisáceo y puede tener los ojos rojos o negros. Sus excrementos son alargados, de 10 a 15 mm, con forma parecida a un hueso de aceituna, terminados en punta.

Tamaño: mucho más grande que un ratón común. Su cuerpo puede medir entre 20 y 28 cm, con una cola escamada que alcanza los 16 a 28 cm. Su peso puede llegar hasta los 500 gramos.

Alimentación: es omnívora y muy poco selectiva. Puede alimentarse de restos orgánicos, pienso, frutas, carnes o incluso materiales blandos como papel o tela si no encuentra comida.

Hábitat: prefiere ambientes húmedos. Es habitual encontrarla en sótanos, desagües, jardines con acumulación de agua o cerca de alcantarillas. Cava madrigueras y galerías bajo tierra para protegerse y reproducirse.

Daños que puede causar: al tener incisivos muy fuertes, puede roer maderas, puertas, vigas, cables eléctricos, tuberías y materiales de construcción, generando daños importantes tanto en hogares como en instalaciones agrícolas o industriales.

Rata negra (Rattus rattus)

Descripción física: se reconoce por su pelaje entre negro y avellana, con la parte inferior del cuerpo más clara.

Tamaño: es más pequeña que la rata parda: de 15 a 20 cm, con una cola de unos veinte centímetros, más larga que su cuerpo.

Alimentación: es omnívoro, pero parece preferir las semillas.

Ubicación: es un mal nadador, pero un excelente trepador. Por ello, suele vivir en los árboles, trepando por los arbustos u otras plantas arbustivas, y infestará los áticos y los pisos superiores de los edificios.

Y ahora… ¿qué hago si aparecen?

Si detectas signos de roedores, no es necesario entrar en pánico ni recurrir a soluciones agresivas. Lo más importante es actuar con calma, observando bien el entorno y optando por métodos que respeten la vida natural de tu hogar.

En Seezon apostamos por medidas eficaces y sostenibles, pensadas para recuperar el equilibrio en casa sin poner en riesgo a niños, mascotas ni fauna beneficiosa.

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